lunes, 5 de marzo de 2018

El caballo, un animal de los privilegiados

Varios científicos han asegurado que de las 140 especies estudiadas, actualmente solo vive el 5%
El caballo ha sido desde siempre un animal muy atractivo para el ser humano. En Roma, el caballo cobró un papel muy importante en la educación de los jóvenes que poseían medios económicos. La enseñanza la recibían en sus hogares, de la mano de preceptores, griegos y esclavos que contrataban los senadores.

La crianza de los caballos se llevaba a cabo para los tiros de carruajes privados, para las monturas con las que se desplazaban, para la caza, para los ejercicios de los jóvenes y finalmente, para servir en los ejércitos romanos en el cuerpo de caballería. Esta crianza era llevada a cabo por los jóvenes mejor dotados de bienes económicos y de condiciones físicas.

Los caballeros entraban a servir como jinetes cuando tenían 15 años aproximadamente, y cuando llegaba la hora de la jubilación, quien lo solicitaba y se lo merecía, el general del ejército les rellenaba un informe de buena conducta.
Siempre, se buscaba que un caballo fuera apto, y para ello el semental debía reunir cuatro condiciones: el aspecto, el color, normalmente blanco, las cualidades y la estampa. A diferencia de los caballos de guerra, estos eran preferibles si su color era oscuro, para que no fueran distinguidos por los enemigos, salvo el dirigente que debía llevar un caballo blanco para ser identificado.

Hace 55 millones de años apareció en la época del Eoceno los primeros Equidos, denominados Eohippus. Su estatura comprendía entre 4 y 5 manos de altura y poseía una espalda arqueada.
Con la aparición de las praderas, en el Mioceno Inferior, hace 18 millones de años, los caballos se hicieron más grandes y desarrollaron unas dentaduras más resistentes a la abrasión. Y en este momento fue, cuando las especies de estos "caballos pastadores" se multiplicaron según María Teresa Alberdi, del Museo Natural de Ciencias Naturales.

Los paleontólogos dedujeron que los cambios en el tamaño corporal y en los dientes tuvieron un rol fundamental en la diversificación.

Se produce una "radiación adaptativa", puesto que existe un cambio morfológico notable en muy poco tiempo. Por lo tanto, se desarrollan distintas ramas de equidos adaptados a distintas zonas de los continentes. Además, las especies no compiten entre sí y pueden acumularse rápidamente y coexistir. La producción de especies distintas solo puede ocurrir en ecosistemas muy productivos.

En el artículo publicado en la revista Science, los científicos descubrieron que los cambios morfológicos no solo son más rápidos durante los momentos de diversificación del grupo, sino que pueden llegar a ser más lentos. Esto nos deja un escenario donde la radiación produjo especies muy similares y, por lo tanto, la diferencia de zonas no fue el motor de la multiplicación de especies.

Se apunta a factores como la productividad o la heterogeneidad de los ambientes como responsables de la rápida acumulación de especies. "Los cambios ambientales habían provocado la fragmentación de los ecosistemas a escala global, lo que dio lugar a poblaciones aisladas de caballos, diferentes genéticamente, pero con morfologías similares" Manuel Hernández Fernández, investigador de la Universidad Complutense de Madrid en el Instituto de Geociencias.
Fuentes:
- María Teresa Alberdi, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.
- Manuel Hernández Fernández, investigador de la Universidad Complutense de Madrid en el Instituto de Geociencias.
- Revista Extremadura Pura Sangre Española, "Historia del Caballo".
Evolución de los caballos

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